Creo firmemente que la innovación es la herramienta más viable si quieres mejorar cualquiera de las áreas de tu empresa. Pero implantar un proceso de innovación puede tener sus dificultades. ¿Cómo hacerlo? Mi propuesta es utilizar ISO 9001 como contexto adecuado en el que tu empresa puede desarrollar la actividad innovadora y mejorar su rendimiento.

¿Por qué? Vamos a verlo.

ISO 9001 INNOVACIÓN

Mi punto de partida es la definición de innovación que yo mismo he ajustado a mi criterio, y que he utilizado en mi libro “Cómo innovar en las pymes – Manual de mejora a través de la innovación“:

Innovar es transformar en valor una oportunidad de mejora,

introduciendo un cambio en un sistema de referencia.

Ya desde este momento está relacionada la innovación con la mejora.

Pero además, tengo otra razón de mayor peso para proponer la innovación como herramienta de mejora: los métodos de trabajo que se utilizan en los procesos innovadores siempre conllevan una prioridad: reducir el riesgo de fracaso, y controlar las condiciones en las que se innova.

Cuando tratas de mejorar algo, en principio no sabes exactamente qué va a pasar, cuál va a ser el resultado. ¿Cierto? Se trata de una apuesta que puedes perder

Muchas veces, el riesgo detiene a las empresas que quieren mejorar su rendimiento.  Y también influye en gran medida el hecho de que las actividades de mejora no suelen ir guiadas por un plan que aporte el control necesario: plazos, costes, interacciones de nuevas actividades con las tareas habituales…

Las metodologías de trabajo empleadas en innovación, sin embargo, sí tienen presentes estos factores: están diseñadas para minimizar el riesgo de fracaso (que aun así, existe), y controlar las condiciones al máximo.

Por tanto, la innovación será tu aliada cuando trates de mejorar algún aspecto de tu empresa.

Habitualmente, las etapas de trabajo serán las que describo en mi libro:

  1. Buscar oportunidades para innovar (mejorar)
  2. Proponer ideas para aprovechar las oportunidades
  3. Evaluar y testar las ideas para encontrar las mejores
  4. Poner en marcha las mejores ideas

El método de trabajo es simple a nivel conceptual, y aporta un buen nivel de seguridad al proceso ya que en cada etapa se establecen los controles necesarios: las oportunidades de mejora deben serlo realmente, y se debe comprobar el valor que se podría producir al aprovecharlas; las ideas propuestas deben ser viables y ejecutables en el contexto de la empresa, la puesta en marcha se debe hacer en condiciones controladas de plazos, costes…

El problema es que si en tu empresa no existe un contexto general de control sistemático de las actividades, organización por procesos o seguimiento y medición de todas las variables, es complejo establecer una metodología de trabajo como la descrita.

Puede ocurrir que la pongas en marcha para un proyecto concreto, y funcione correctamente invirtiendo el esfuerzo necesario para mantener todos los factores controlados. Pero va a ser realmente difícil practicar la innovación de manera habitual para mejorar diferentes áreas de la empresa, diseñar nuevos productos o servicios, explorar nuevas vías de desarrollo de la cadena de suministro…

Aquí es donde viene mi propuesta: UTILIZAR ISO 9001 COMO CONTEXTO ADECUADO PARA LA INNOVACIÓN.

ISO 9001 innovación simbiosis

La innovación requiere de elevadas dosis de creatividad, es innegable.

Pero es realmente difícil que se pueda desarrollar con éxito en un contexto en el que se carezca de un continuo seguimiento y análisis, y en el que no se establezcan unas restricciones dentro de las que habrá que actuar. El riesgo será demasiado elevado.

ISO 9001 aporta precisamente esto: es una estructura sólida y fiable.

Simultáneamente, la innovación aportará a tu empresa algo que ISO 9001 lucha por contrarrestar: la atracción por el cambio, la búsqueda de vías creativas para aportar valor en distintas áreas de la empresa, aunque ello conlleve asumir riesgos.

ISO 9001 en su versión de 2015, incluso tiene como requisito analizar el contexto de la organización en busca de oportunidades, pero siempre lo hace  desde la perspectiva de un cambio mínimo que no desestabilice el sistema.

ISO 9001 se acerca ahora en algunos aspectos a una metodología de innovación, pero le falta ese empuje extra que un proceso real de innovación aporta.

En conclusión, creo que ISO 9001 y la innovación forman una óptima relación de simbiosis cuando persigues el objetivo de mejorar el rendimiento de tu empresa.

¿Qué opinas? ¿Estás de acuerdo? ¿Has probado lo que te digo? Puedes dejar comentarios más abajo, o en los perfiles de Global Humano en redes sociales.

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